Jóvenes entre sonidos

En el diario Expansion, suelen publicar cada semana algo sobre el negocio de la música. Entre lo último que se ha publicado, “Ni discos ni conciertos: el negocio es el artista” explica como las empresas de management y espectáculos tipo Live Nation están comprando los derechos globales de los artistas , de forma que Madonna o los Stones editarán, girarán y venderán merchandising bajo el mismo sello.

Por otro lado, también han publicado bajo el título “El negocio de la música deposita todas sus esperanzas en los fans” un reportaje (bastante insustancial éste) acerca de cómo potenciar el fenómeno fans como forma de vender más de un artista. En este artículo, hacen mención al estudio “Jóvenes entre sonidos” que publicó hace un par de años el Instituto de la Juventud (organismo público adscrito ahora al ‘joven’ Ministerio de Igualdad), en el que se proponía una clasificación de éstos en relación a la música con estas conclusiones:

* Singulares, con alma rockera (19,3%): les atrae más lo que a la gran mayoría no le gusta; se sienten identificados con los sonidos duros; conceden mucha importancia a la música y le dedican mucho tiempo [Supongo que encajo ahí]

* Románticos y emotivos, con música de fondo (25,2%): se decantan por sonidos como el pop y por otros también suaves, además de por el flamenco, la rumba y la música latina [Buajj]; no reconocen grandes lazos identificativos con la música que les gusta; tienden a adaptarse en gustos y suelen escuchar la música de fondo, acompañando a otras actividades [esto últimísimo, también lo hago yo: música a todas horas si puedo, de fondo o en primer plano, pero que no falte].

* Desapasionados y distantes (17,5%): han ido distanciándose de la música; reconocen los estereotipos asociados a la música de baile; tienen poco interés y manifiestan lo que no gusta más que lo que gusta.

* A la moda juvenil (17,1%): sus preferencias coinciden con las listas de éxitos; le dan mucha importancia, y le dedican mucho tiempo; otorgan mucha fuerza a los estereotipos de la música denominada culta (jazz, clásica,…) alejada de sus preferencias.

* Los que se divierten bailando (20,9%): la valoran especialmente como elemento de diversión; muestran interés por los sonidos de éxito y de baile; no la dotan de mucha importancia, ni la escuchan mucho.

6 Comments

  1. Creo que es una forma de congelar algo que no puede medirse. Uno no puede disfrutar con Miles Davis, quejarse de Bisbal, hacer el cabra con los Sex Pistols y bailar con Franz Ferdinand?

    ¿Qué grupo sería? No sabe/No contesta?

  2. Salvo Bisbal, el resto es disfrutable. Reconozco que incluso el primero de los Franz Ferdinand me gustó en su momento. Aunque no sé ni donde lo tengo ya.

  3. Cuando el negocio musical se vaya al carajo, seguirá sonando un viejo blues en alguna guitarra vagabunda y la música continuará su camino.

    Eso es lo que me inspira toda esa porquería de etiquetar absolutamente todo y globalizar el consumo musical. Mierda, mierda, mierda…!!!!

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