Cuba

Adiós a las vacaciones. Acabo prácticamente de regresar de Cuba y antes de volver al tipo de post habituales de este bloc me apetece comentar algo sobre los dias que estuve allí. Básicamente, algunas impresiones muy personales del viaje.

1) Viaje en avión. De BCN a Madrid y de allí hasta La Habana. 9 horas -las de Madrid a Cuba- que son un coñazo. Comes hacia las 14 en Barajas, embarcas a las 17h y a las 18.30 en el avión ya te dan una comida. Pregunto si es la cena o habrá algo luego y me dicen que una hora antes de aterrizar nos darán un desayuno. ¿Siguen un horario anglosajón o acaso no saben salir de la rutina para adaptarse a los horarios de los pasajeros que salen desde España? A la vuelta, en Madrid, tras veinte minutos embarcados ya con destino Barcelona, nos informan de una demora pues unos pasajeros no han embarcado y deben retirar su equipaje del avión; media hora más tarde, nos hacen bajar a todos del avión tras declararlo “inoperativo para el vuelo”. Tras otra media hora nos informan de un problema con la temperatura de uno de los motores y nos mandan a otra puerta de embarque. No me inquieta que pueda suceder nada, pues en 20 años han muerto unas 700 personas en avión (incontables las de accidentes por carretera, ya se sabe), pero a pesar de que jode el retraso y los inconvenientes, tras lo de Spanair es mejor asegurar.

2) Hacía tiempo que tenía ganas de viajar hasta allí, pero ni voy muchos dias ni tampoco voy a recorrer hasta el último reducto del país. Cuatro dias en La Habana y tres en Cayo Santa María, todo en hotel de lujo y con la idea esencial de descansar y huir de la rutina del resto del año. Eso sí, en La Habana, a andar todo lo posible por las calles (por supuesto, los cuatro museos de turno), que es la única forma de ver realmente la ciudad.

3) El Fay. Nada más llegar a La Habana nos enteramos que un ciclón (el Fay) se acerca por el sudeste de la isla y en dos dias debería llegar a La Habana. Los servicios de protección civil ya dan las indicaciones oportunas y el tour-operador nos dice que si se da el caso lo único seguro es quedarse en el hotel. Esperaremos a ver si llega y mientras aprovecharemos para el turismo. Cada tarde al regresar al hotel nos informamos de la previsón meteorológica. El hombre del tiempo de la tv cubana parece estar en su casa:  informa con las imágenes del satélite que proyecta una tele doméstica, que desde luego no es de última generación, apoyada sobre lo que parece ser una mesa de cocina. El último día, cuando el peligro se aleja y finalmente el Fay pasa de largo, nos enteramos que estaba informando desde el Centro Nacional de Meteorologia y que al dia siguiente ya seguirá desde los estudios de la tv, como de costumbre.

De entre lo que aprendo del Fay: que los vientos estaban sobre los 87 km/h y sólo con un poco más de fuerza ya lo consideran huracán; que lo principal de estos ciclones es la cantidad de lluvia que dejan y las inundaciones que causan; y que el auténtico peligro de las fuertes rachas de viento es que arrasa con árboles y postes eléctricos y ello es lo que realmente causa daños a las personas y cosas. Y que son tan frecuentes en la isla y en todo el Caribe que lo tienen asumido.

4) Propaganda. Siguiendo con el Fay, a su paso por la provincia de Sancti-Spiritus, el reportero de Cubavision desplazado en situ que informa de las consecuencias del ciclón se encarga de contarnos de varias formas que “el Partido se ha puesto en contacto con la gente” y que “la Revolución ha provisto de mantas, ropa, comida…”. En otro lugar, una señora cuenta que hace unos años les construyeron unas casas mejores en la zona y ya no teme los ciclones. Sin dudar que sea cierto, lo cierto es que la propaganda del régimen funciona bien.

Al respecto, entre lo que más sorprende de La Habana es la cantidad de consignas políticas que se ven por todas partes. Como apenas hay vallas publicitarias, las vallas y las parededes están repletas de slóganes, frases, citas de discursos y demás proclamas con el objetivo de mantener el recuerdo y la moral de la población. Recuerdo algunas:”8 horas de embargo equivalen a la insulina necesaria para 64.000 pacientes”; “la arcilla fundamental de nuestra obra es la juventud”; “Revolución es no mentir jamás y no traicionar los principios”. En fin, estaba lleno. Toda Cuba, y en especial La Habana, los museos, las sedes del Comité de Defensa de la Revolución (CDR)… todo se dedica a mantener viva la llama de los últimos 50 años. Está claro que una revolución comandada por gente leída, universitarios (Fidel, el Che o el padre de la Cuba independiente, José Martí) siempre da más frutos y es intelectualmente sostenible.

Y también me sorprendió lo mercantilizada que está la imagen del Che. Pensaba que éramos los occidentales quienes utilizábamos al Ché Guevara como producto de merchandising, pero veo que el fénomeno surge y se vende ya allí.

5) Todo el mundo me había prevenido contra los cubanos -especialmente los niños- que se amontonan alrededor de los turistas para pedir. Apenas un par de casos viví, pero en absoluto el agobio que me habían pintado. Me he llevado buena impresión de la población. Como me comentó un chico de allí, aquello eran casos aislados, no la norma, y me dijo que en absoluto había necesidad de pedir, que las necesidades básicas estaban cubiertas. Y esa es la impresión que saqué; pero lo cierto es que la ciudad y alrededores se ve degradada y no se ven más lujos que los de los cayos playeros para la turistada. De hecho, a los ojos  occidentales del primer mundo, se ve miseria.

6) Unos dias antes de salir para Cuba, estuve viendo la nueva de Batman, “el caballero oscuro” (buena, más al uso que la primera de Tim Burton).  En ella un personaje decía: “si mueres demasiado pronto serás un héroe; si vives lo suficiente te convertirás en un villano”. En Cuba, el Che Guevara és un héroe; no me ha quedado claro que impresión tienen allí tras tantos años de Fidel. Sí tengo claro que como en todos los lugares “militarizados”, sacar una foto a destiempo puede suponer que te requieran que enseñes la imagen y la borres de inmediato; y también que los funcionarios que trabajan para el Gobierno suelen vivir en la mejor zona de La Habana, Miramar.

7) La música. He escuchado poco rock por ahí (salvo el de mi iPod), pero si muchos ritmos cubanos (son, salsa, lo que sea) y algo de jazz, de ese latino que hace unos años puso aquí de moda Trueba con su Calle 54. Ante la disparidad de opiniones que me dieron sobre cual era el mejor club de la jazz, opté una noche por el Jazz Café, cercano al Malecón, donde actuaba un grupo técnicamente muy bueno pero musicalmente muy ‘progresivo’ para mi gusto. Eso sí, contaron con invitados que animaron mucho el tema: un tal Cumba, cantante anglosajón, estilo Joe Cocker -no he encontrado información sobre él-) y un grupo japonés cuyo cantante rapeó sobre uno de aquellos temas de jazz progresivo, realmente muy bueno.

8 ) Y sobre los dias en la playa, poco que comentar: que comida y bebida gratis (previo pago, vamos) todo el dia es peligroso. Que las playas son tremendas, poquísima gente y con un agua transparente. Y que resulta indecente el contraste entre el lujo de los complejos turísticos y las condiciones de vida de los habitantes de La Habana.

3 Comments

  1. Buena experiencia. Ya tenía ganas de leerte. Estue en Cuba en el 2003 con mi mujer y otra pareja. Recorrimos durante 20 días la Isla en coche. Fantástico país y fantástica gente pero está claro que el día que se occidentalice definitivamente, si uno quiere forrarse allí pues debería montar una fábrica o tienda de pintura. La música y la gente casi de lo mejor. A mi me gusta mucho el son cubano bien hecho. Saludos.
    sfb72

  2. Siempre he tenido alergia a las vacaciones tipo “resort”, por lo que un viaje a Cuba nunca me ha atraido lo suficiente. Aparte que los ritmos latinos no son de mi appetite. No obstante, mi novia es una enamorada del país y tiene el antojo de visitar de la isla antes de la caida del régimen, así que más temprano que tarde caerá una visita. Ojalá fuese en el plan de Sanfreebird.

  3. Buena experiencia, SanFree. La cuestión es tener dias para hacer un recorrido extenso. Saludos.
    Sammy, no te creas, yo tampoco amo los Resort, ni en mi luna de miel fui a un resort, como hacen muchas parejas (en su lugar, viaje por USA de costa costa), pero esta vez lo necesitaba y, desde luego, lo he aprovechado de lo lindo.

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