Nashville Pussy 1 – Supersuckers 10

Gran noche la que prometían los Supermamones y las Pelusinas (en terminología rutera), dos grupos de rawk’n’roll sudoroso y directo unidos por una causa común. Pero más allá de lo previsible y conocido -que los Supersuckers son una máquina con buenas canciones-, los teloneros me resultaron flojísimos. Vamos, que vencieron por goleada los Supersuckers.

A ambas formaciones los había visto ya anteriormente, hace años, y huelga decir que mis experiencias con los ‘Suckers siempre han sido excepcionales. Actitud, carisma, guitarras, canciones… rock’n’roll en estado puro.  Pero esta ocasión ha resultado posiblemente la mejor, con una buena combinación de su faceta punkrock con la de country y un repertorio bien resuelto, en el que eché de menos parte de los clásicos de La Mano Cornuda, obra maestra del cowpunk.

Pero los Nashville Pussy, que siempre me han parecido una medianía, ya desde sus primeras visitas y primeros discos, y el otro dia me lo han confirmado. Su único reclamo son las dos amazonas al bajo y la guitarra secundando a ese Meat Loaf del punk que es Blaine. Pero no tienen canciones, dos o tres a lo sumo. Más allá de lo cocidos que vayan, van a piñón y me resultan cansinos. O mejor dicho, indiferentes, que es lo peor que le puede ocurrir a un grupo de rock’n’roll.

Aunque tengo alguna toma de los Pussy, cuelgo solo material de Supersuckers. Ahí van el inicio, con Rock’n’roll records y Rock your Ass entre las tres primeras, Bad Bad Bad y justo después Evil Powers of rock’n’roll, y uno de sus mejores momentos country, Roadworn and Weary.

A modo de curiosidad, uno de los pipas de los Supersuckers eran un chavalillo que no tendría más de 14 años y que a juzgar por la cara, debía hijo del guitarra Rontrose Heathman. Pues bien, ahí estaba a un lado del escenario salvaguardando el flanco derecho y justo a su lado una fan del grupo no paraba de molestar al chaval. El crío aguantaba estoicamente, pero se le veía que estaba hasta el gorro. En una de esas, la chica le ofrece algo envuelto, tipo caramelo o algo peor, y coincidiendo justo con el final de un tema y que Rontrose estaba al borde del escenario, el guitarra le pide a la chica que se lo de a él. ¿Estaría salvaguardando la integridad física y mental de su hijo, evitandole sustancias nocivas? Se lo llevó a la boca y parecía de lejos un caramelo, uno de esos Halls, pero… Amor de padre, que incluso los más rockeros cuidan a sus familias.

Al acabar, foto con Eddie Spaghetti, en plan groupie y  hasta la próxima. Supersuckers rule, man!

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