¿Periodismo integrado?

Los medios de comunicación andan agitados ante un panorama confuso y convulso en el que pocos tienen las ideas claras pero todos intuimos que hay que moverse por la senda que se va dibujando. Surgen ideas y teorías, y algunos casos prácticos dignos de observación, que apuntan hacia una probable salvación de los medios de comunicación… siempre que se salgan del paradigma que conocemos y en el que desde hace años se mueven de forma más o menos cómoda.

Una de las ideas que muchos están explorando estos últimos años es la integración de redacciones que hasta la fecha trabajaban exclusivamente para un tipo de medio (prensa / radio / televisión /  internet). Y el debate llega hasta casa. Y de ahí surge una idea: convergencia de medios. Y un concepto: periodismo integrado. ¿Es este el camino? O mejor dicho, ¿es uno de ellos? Sinceramente, no tengo ni idea. Pero a base de darle vueltas, el debate me lleva a algunas reflexiones -estrictamente personales- que intento centrar en las siguientes líneas.

De entrada, pienso que no deberíamos hablar de periodismo sino de comunicación, cuyo alcance es más amplio. A mi entender, la convergencia es de medios (todo en uno, rompiendo la separación clásica antes citada entre los diversos medios escritos y audiovisuales), mientras que quizás deberíamos hablar de divergencia comunicacional. En este sentido, entiendo la divergencia comunicacional como la posibilidad de comunicar un mismo contenido a través de múltiples canales. Por su parte, convergencia de medios apunta a la posibilidad de acceder a contenidos en diversos formatos desde un único medio o plataforma.Y en todo esto, ¿dónde queda el periodismo integrado? ¿O deberíamos hablar de periodismo integral (aunque esto me sugiere otras cosas que no vienen al caso)?. En cualquier caso, el periodismo integrado tiene una clara relación con la convergencia de medios en el sentido antes expuesto.

La cuestión es que, como todo, tiene sus ventajas y sus inconvenientes. A bote pronto, pienso en la unificación de esfuerzos, la simplificación de recursos y la reducción de tiempo (tanto en la elaboración como en el consumo -del usuario que no es fiel a un sólo medio y formato-) como claras ventajas. Y ello gracias a que la tecnología, la digitalización y la expansión imparable de internet lo han hecho posible. Entre los posibles riesgos, cabría pensar primero en que forzar que todo el mundo sepa hacer de todo en un medio tal vez no sea lo más conveniente (aunque varios deberían saber manejarse en varios ámbitos); poner el acento en la cantidad (contenidos, personal, etc.) por encima de la calidad se ha demostrado también un camino que no da para mucho; aunque por encima de todo, poner el acento en el potencial que se abre para la distribución en lugar de hacerlo en el potencial que se abre para la creación puede llevar directamente a la ruina: ¿para que voy extender mis puntos de distribución si no tengo nada que ofrecer? Como dice un compañero, ¿para qué voy a abrir más tiendas si lo que tengo en los estantes no interesa?

Pero en algún momento habrá que tomar una decisión. ¿Cuál es detonante? Estoy convencido que el detonante para iniciar un proceso así es la oportunidad de revisar los paradigmas de la información. O dicho de otra forma, con toda la humildad pero al mismo tiempo con toda la ambición, la oportunidad de subirse al carro de la reinvención de la comunicación, la oportunidad de mejorar los procesos de producción y su resultado (el contenido), la oportunidad de llegar a nuevos públicos… Por contra, deberíamos frenar la tentación de iniciar cualquier proceso (éste u otro) si no tenemos claro qué debemos hacer, si no vislumbramos el objetivo y el motivo o motivos para hacerlo; si no somos conscientes que el cambio puede ser profundo. Y, por qué no, si no tenemos claro que podemos fracasar en el intento pero más fracasaremos si no lo intentamos.

5 Comments

  1. Algunos apuntes a tu post, Félix:
    – Es cosubstancial al periodismo adaptarse a la realidad (lleva haciéndolo desde siempre) porque la realidad es el objeto mismo de la profesión periodística. Por tanto, el debate de la integración de recursos tiene lógica pero no es una disyuntiva de blanco o negro.
    – Como tú mismo comentas, si centramos el ojetivo del debate únicamente en dimensiones numéricas (más productividad, menos recursos, menos tiempo) corremos el riesgo de obtener un otras variables cuantitativas no deseables: menos calidad, menos interés para el usuario.
    – No está nada claro, por otra parte como organizar unos recursos de redacción supuestamente integrados para producir contenidos informativos en varias ventanas que requieren procesos de producción de ritmos y dedicaciones muy diferentes (compatibilizar ventanas abiertas 24 horas: radio o internet com ventana tv que puede ser un 24 horas o tener unicamente una o un par de salidas informativas al dia)
    – Una de las posibles perversiones de este debate está en una especie de “deslumbramiento tecnológico”. La tecnologia hace las cosas más fáciles pero el periodismo no lo hacen las máquinas, sinó los pediodistas. Uno de los problemas de las nuevas generaciones de esta profesión es que parecen prestar más atención a las herramientas de trabajo que a su trabajo propiamente dicho, que son las noticias.
    – La tecnologia y las redes sociales son aliados imprescindibles del periodismo pero para que el periodismo pueda beneficiarse de ellas lo primero que tiene que hacer es su trabajo: noticias
    – No absoluto a la fusión conceptual a los términos comunicación y periodismo. El segundo forma parte de la primera, pero es precisamente la parte cuyas reglas del juego deben garantizar el contraste, la veracidad, la credibilidad, el rigor…) La comunicación en genérico són muchas cosas. És lo que hace un gabinete de prensa institucional, el area de promoción de una empresa o la rueda de prensa de una vicepresidenta de gobierno. Para el periodismo todo eso pueden ser fuentes pero el periodismo es otra cosa.

    – Es

  2. No creo que caminemos hacia el periodismo integrado, la radio y la televisión siguen vinculadas sólo empresarialmente pero los formatos siguen siendo bien distintos aunque haya “prestamos” (las tertulias).
    Sí puede haber algo similar en cuanto a la prensa escrita y es donde de verdad se gesta el drama. Por un lado está la invasión de la prensa gratuíta, que me parece nociva al máximo porque está generando un público con necesidades informativas supeficiales, una veintena de noticias de agencia breves y llamativas bastan para sentirse bien informado. Es difícil que alguien acostumbrado a gastar un euro y algo en comprar información se dé por satisfecho con esas gacetillas pero van a terminar con la incorporación de lectores a la prensa escrita (por no hablar de cómo ponen el metro de guarro).
    Luego está internet, donde la situación es más o menos similar. Yo soy lectora de El Mundo y de elmundo.es. Mi grado de información sobre algo es infinitamente mayor cuando lo leo en formato físico que en su versión digital. Los periódicos lo saben. No hay más que mirar cuáles son las noticias más leídas en elmundo.es. Se resumen en culo, teta pis. Y mientras mi periódico cada día es más flaco.
    Baci e abbracci
    (¡Hala… lo que me he enrollado sólo para quejarme de que el periódico es más caro y más escaso!)

  3. Es un debate que de para mucho y sería imposible continuarlo aquí. Pero es evidente que todo ello genera dudas, certezas e incertidumbres, y que lo mejor que podemos hacer es estar atentos, a ver hacia donde nos lleva todo ello.

  4. No me había planteado el debate en ningún momento. Me da a mi, que es algo bastante profesional y del que poco llega al “usuario” (¿por cierto, el periodismo no debería pensar en el CIUDADANO, objeto de derechos aunque no sea cliente?).

    Personalmente, lo que a mi me preocupa es el infotainment (contracción de información y entretainment): es decir, presentar toda información como entretenimiento y todo entretenimiento como información. Pero no ya en sí mismo, sinó que el profesional ignora estar participando de esta cultura del infotainment (o peor, es un cínico, sabe que está dentro de esta cultura, pero lo niega y participa en ella al 100%).

    Artículos como este hacen grande tu blog. Por mí, si escribes una segunda parte me resultaría muy útil, para ver en que consiste el debate y como se vive en la profesión.

    Saludos

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