Rock’n’roll star (revisited)

Como reza el título de su documental, Loquillo es leyenda urbana. Y lo es por méritos propios. 30 años de carrera en este país son dignos de aplauso y, más, en un país donde la actitud díscola y el ir por libre no generan muchas adhesiones precisamente. Pero José Maria Sanz, Loquillo, primero con los Troglos y ahora en solitario con otros músicos en su banda lo ha conseguido. Persona, personaje, artista, con todas sus contradicciones, seguro, pero con una vida de rock’n’roll a sus espaldas.

Me hice fan de Loquillo y los Trogloditas cuando apareció El Ritmo del Garage (1983) y un compañero lo llevó a la clase. Y me cautivaron por varios motivos, todos ellos en poco tiempo: primero, porque el nombre me hacía gracia; segundo, porque la banda era de mi ciudad natal, Vic (luego supe que ni él ni Sabino Méndez lo eran, pero el resto sí… o de la comarca); tercero, porque tenían mucho ritmo y eran guitarreros; cuarto, por las letras, que eran buenísimas; y quinto, porque tenían actitud. A los trece años, aún no sabía nada, y desde luego, apenas nada musicalmente (Beatles, Stones, Iron Maiden y AC/DC básicamente). Pero la suma de todo aquello era lo que yo entendía que debía ser el rock’n’roll.

Mi primer concierto fue de Loquillo y los Trogolos en la extinta sala Roc 34 de Vic en 1985. Estaba emocionado y recordaré siempre la imagen de Ricard Puidomenech justo enfrente mio tocando con furia el riff de Carne para Linda. Luego los vi en la gira de A por ellos que son pocos y cobardes, uno de los conciertos de mi vida, sin duda, en el estadio de fútbol de Vic; también, en el concierto de Bikini en el que se grabó el directo Compañeros de Viaje, luego otra vez a mediados de los 90’s también -creo que la gira de Tiempos Asesinos– y luego ya sin los Troglos. Imborrable también el momento de conocer a Loquillo y Puigdomenech a mediados de los 90’s, cuando tuve la ocasión de entrevistarlos en persona para Popular1; y también cuando entrevisté a Sabino Méndez -que presentaba disco junto a los Montaña– en una agradable charla en un bareto cerca de la Plaza Tetúan de Barna.

Para que me entiendas: cuando al menos diez de las que yo considero las veinte mejores canciones del rock español han sido compuestas por Sabino Mendez y cantadas por Loquillo en los años 80’s, es innegable que siempre estaré en deuda con ellos. El otro dia, 25 años después de mi primer concierto, pude recordar todo lo que han significado para mi estos tipos. Los clásicos, los mejores; y la salida a escena de Sabino en los bises, otro de esos momentos que, no por esperados, dejan de emocionar. Ahi van algunos fragmentos del concierto (más en el youtube), que valen como testimonio aunque la calidad no sea de primera.

Amplío el post con cuatro líneas sobre el concierto de Barcelona el pasado viernes. La verdad es que fue justo lo que esperaba. Mucha gente de mi edad, pero también chavales que han conocido al Loco en los ultimos diez-quince años y que disfrutaron mucho su último material. Yo, por supuesto, iba a lo que iba: a los clásicos. Y el espectáculo empezó muy bien a nivel repertorio (En las calles de Madrid, Maria y Pégate a mi), aunque las guitarras sonaban flojillas, incluso para mi sorpresa, porque aún no había visto a Igor Paskual jamás en vivo y esperaba guitarra más dura por su parte. Tras esos temas iniciales, Loquillo  saludó al alcalde Hereu y a Laporta e inició, con ese pedazo plagio a The Passenger de Iggy que es El Hijo de Nadie, unos cuarenta minutos con material de su última época, entre los que sobresalieron Memoria de Jóvenes Airados y Rock’ n’roll Actitud, y en cambio resultaron infumables Arte y Ensayo o Sol. Sufría un bajón mi moral cuando presentó a la banda y Stinus arrancó con El Rompeolas, prácticamente cantada por el público, y que sigue siendo uno de los mejores temas jamás compuestos por estas tierras.

Ahí sí empezó prácticamente un rush final que nos llevó durante la siguiente hora a lo más granado de su repertorio, con casi todas mis favoritas y recuerdos a Pepe Risi (Que hace una chica como tu), Johnny Cash (El  hombre de negro) y Leslie de los  Sirex (Maldigo mi destino) y final políticamente incorrecto con La Mataré. Y  hasta los bises, donde a pesar de estar en pie nos pusimos aún más en pie para saludar la entrada de Sabino Méndez en escena. Envejecido lo vi, con el pelo muy canoso… pero sigue siendo el más grande. Se dejaron de entre las esperadas, Besos robados y Chanel Cocaína y Dom Perignon y, un par más que hace años ya interpretan pero que me hubiesen alegrado aún más la noche: Siempre libre y No Surf. Pero, vamos, noche nostálgica y yo agradecido.

6 Comments

  1. Hace tres o cuatro meses en el Popu salia una entrevista con Loquillo, ese mismo día lo vi en el aeropuerto y me firmo la revista, luego flipo ya que volabamos en el mismo vuelo, me dio la mano al bajar, pero todo con una aureola que no venia al caso, saludos.

  2. Loquillo siempre me ha caido bien. Seguramente a nivel musical he preferido a otras bandas del pais – 091, Del Tonos, Radio Futura, … – pero este tío siempre he sido honesto, ha hecho lo que creia que debia hacer y le ha dado mas bien igual lo que pensasen de el. Como tu les vi varias veces en los 80 e inicios de los 90 y todos esos conciertos fueron grandes experiencias …

  3. Yo también fui un gran fan de su época dorada con los Troglos. Pero sus últimos trabajos no me han gustado nada, Balmoral es un fracaso de disco, y le voy perdiendo la pista…No fui al concierto pese a que lo tenía en la agenda, unas anginas infantiles nos chafaron el plan…

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