Hannah Montanah

Hace tiempo que tenía ganas de escribir sobre el fenómeno Hannah Montana que se ha sacado de la manga la factoría Disney y, justo ahora, tras la actuación de Miley ‘Hannah’ Cyrus en el Rock in Rio madrileño, viene que ni pintado.

De forma resumida, y por entrar en materia con algo que básicamente todo el mundo conoce,  la clásica factoría Walt Disney (luego Disney a secas) entró en los 80’s en caída libre, algo inimaginable apenas un par de décadas antes. Fundada en los años 20 por los hermanos Disney (Walt y Roy) como estudio de producción de visual (el audio en aquella época no estaba aún a la orden del dia)  se convirtió pronto en un imperio global gracias a su capacidad para crear personajes (Mickey Mouse fue su primer icono) y años después, empezar a animar las viejas historias tradicionales y poner imágenes a los personajes de los cuentos clásicos, empezando por Blancanieves y con profusión de títulos especialmente a mediados del pasado siglo. Fue también por aquella época cuando Walt Disney vio claro que con la producción no bastaba y que debia crear algo complementario para generar interés (y dinero): y creó Disneylandia, parque temático para toda la familia.Y el resto sería, como se dice, historia, de no ser porque todo el tinglado estuvo a punto de irse a pique tras la muerte de Walt, en 1966. Malas decisiones.

Fue a finales de los 90’s cuando los nuevos capitostes de la major decidieron dar un golpe de timón. Analizaron los nuevos gustos del público, vieron que el espectador infantil y familiar de toda la vida estaba cambiando y que los niños maduraban mucho antes, y optaron para trabajar nuevo producto (y nuevo formato) para esa nueva generación de niños y padres. Y durante los últimos años, de la mano de estudios independientes de producción como Pixar, a los que integraron en su negocio, crearon una nueva línea de dibujos animados y surgieron fenómenos como High School Musical (un nuevo Grease -originalmente creado para televisión- para las nuevas generaciones) o Hannah Montana.

La tal Hannah es en realidad Miley Cyrus, hija del cantante country Billy Ray Cyrus, quien fue estrella del mullet por un dia hace años con un inefable hit, Achy Breaky Heart, y que ahora ejerce de manager e impulsor de la carrera de su hija.

Creo que la serie televisiva de Disney Channel protagonizada por Miley empezó hace unos cuatro o cinco años, o sea, cuando la niña contaba con unos 13 años, y en este momento, cansada de arrastrar una doble personalidad para el público infantil, se ha quitado la melena (o la peluca rubia) y parece ir dispuesta a por todas para toda clase de públicos con su nombre verdadero. Ayer actuaba en en Rock in Rio con unos taconazos que no podía ni llevar (buena crónica la de El País, también buena la de El Mundano sobre ese parque temático), y me tragué buena parte de su actuación sentado frente al televisor con mi hija, para quien fue una auténtica fiesta. Incluso se permitió unas covers que popularizó la reina del rock Joan Jett en su época, y una de las cuales (Bad Reputation) los tipos de la lamentable (un año más) retransmisión de nuestra televsión pública española asociaron inmediatamente a Green Day.

Me interesaba destacar en este post el fenómeno en si de Hannah Montana. Llevo un par de años escuchando su música en el coche (educas a los hijos para que tengan criterio propio y aporten argumentos y acabas perdiendo el control absoluto incluso de la música que suena mientras conduces) y viendo capítulos de la serie televisiva del personaje y debo decir que me ha soprendido cómo lo que antes hubiese sido calificado para adolescentes, ahora lo degustan los niños de entre 5 y 10 años como si nada. Socialmente, resulta evidente que nuestra perspectiva de pequeños y la de nuestros hijos (o la que nos parece que tienen ellos, o con la que los vemos a ellos) ha cambiado mucho en veinticinco años.

Desde el otro punto de vista, el musical, la música de Hannah Montana  y Miley Cyrus es claramente powerpop adolescente, con buenas melodias (más las de su alter ego Hannah que las de la propia Miley), sonido de guitarras distorsionadas e hiper tratado y, alguna que otra concesión a otros estilos más discotequeros. Musicalmente, engancha, aunque no tenga demasiada base y seduzca más allá de la inmediatez del momento. Pero, lo confieso, algunas de esas melodías chiptreakeras las llevo ya casi clavadas a fuego en el cerebro. Y recuerdo que, todo en este tinglado, la serie es lo de menos: es el anzuelo para morder el merchandising y todos los elementos complementerarios. Menos mal que luego pones Kiss y los críos descubren el mundo.

8 Comments

  1. Me he enterado que Miley viene de Smiley: era su mote de peque, porque siempre estaba sonriente. Su verdadero nombre es Destiny Hope (Destino Esperanza). Es que hay padres que se lucen con los nombres que ponen a su descendencia…

  2. Hija de Billy Ray? Vaya sorpresa!
    Veremos a ver por dónde tira, hay productos mucho peores y al menos tiene un mentor que entiende de música. Hoy por hoy cae bien, aunque su música ya es otro tema.

  3. Neng, yo soy de otro planeta. A mí es que las criaturas me dan alergia, jajajaja. Así que no hay quien me obligue con Bob Esponja o la niña esta…
    Pero desde fuera, creo que haces bien como padre, no obligarla a un estilo, o que odie el pop (ya le llegará ya…) y sentarte a ver la tele con ella, también es bueno si es que se puede utilizar esa palabra con la tele…que no estoy seguro!!!

    Vamos padrazo, mañana estarás en la gloria. Espero supercrónica.

    Cuídate

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