24 años esperando

Veinticuatro años llevaba esperando asistir a una actuación de Cinderella, aquella banda de Philadelphia comandada por Tom Keiffer, excepcional guitarrista y un cantante muy especial, con timbre tipo Steven Tyler. Y cuando ya lo daba por imposible, a finales del pasado año corrió el rumor de que vendrían a Europa. Y yo, que pensaba desplazarme a donde fuese, festival heavy incluido, ya intuía -y así lo escribí en mi último post del 2009– que los veríamos… aunque resultaba inimaginable el que los fuesemos a ver a tan pocos kilómetros y donde debe ser, en una sala.

Desde que los descubrí con su primer disco, Night Songs (1986), se conviertieron en una de mis bandas favoritas de aquella época. Por supuesto, la edición de Long Cold Winter (1988) -sin dudarlo, uno de los mejores discos de la historia del rock- acrecentó mi nivel de fanatismo por ellos y desde que presencié por televisión su mítica actuación en el Moscow Peace Festival en el ’89 el recuerdo del riff de Gipsy Road en aquella actuación persiste en mi mente. Comentaba César Martin en el último Popular1 que también aquella actuación la tiene muy presente, como si hubiese estado allí, y me ocurre exactamente lo mismo. Y eso que acompañaban a Cinderella nada más ni nada menos que ¡Ozzy Osbourne, Bon Jovi, Skid Row, Scorpions y Motley Crue!!! Pero lo de Cinderella fue sublime. Y ayer éramos muchos los que nos conjuramos para hacer de la vuelta de Cinderella a Europa, donde no tocaban desde 1991, creo, algo memorable.

Tras unos teloneros maduritos con decente reminiscencia a Iron Maiden, Stormzone, y con diez minutos de retraso que se hacían eternos, se apagan las luces y suenan como intro Aerosmith: Back in the saddle. Y al finalizar el tema, van saliendo a escena, primero Jeff LaBar (que para los bises se pondría “la roja”, como mi amigo Enrique antes para La Sexta), luego Fred Coury y casi el tiempo Eric Brittingham y Tom Keiffer, que se acerca a las primeras filas y saluda en plan estrellona. Y arrancan con Second Wind.

Tenía a mi lado a un tipo berreando la canción, pero enseguida se dio cuenta de que no podía llegar al tono agudo de Keiffer y lo dejó enseguida. El público, ya enseguida, se puso a tono, y al tercer tema, Somebody save me, ya coreaba los oeoeoe típicos de estas tierras. Y desde las primeras filas respiramos aliviados, pues algunos agoreros llevaban dias diciendo que apenas se habían vendido doscientas entradas anticipadas y que se esperaba pinchazo. Lo cual hubiese resultado imperdonable ante lo histórico de la actuación.

El concierto, que se preveía corto pero intento, fue justo eso: corto pero intenso, con momentos memorables como Fallin’ Apart at the Seems, con todo el mundo coreando el estribillo. Y por supuesto, las baladas, que como gran grupo hardrockero las bordan. Heartbreak station junto a Coming Home, sonaron mágicas.

Otro de los momentos baladísticos fue la interpretación de Nobody’s fool, donde ahí sí, se notó a Tom Keiffer justito de voz y resoplando un poco. Y eso a pesar de que las diversas operaciones de garganta, y el reaprendizaje vocal a que se ha visto sometido, no han hecho especial merma en su tono vocal, que recordemos, ha sido el motivo por el que este grupo, llamado al olimpo del rock, estuvo en barbecho casi una década, desde mediados de los noventa.

El setlist, básicamente el mismo que llevan haciendo durante los últimos veinte años, fue corto, de trece temas y unos 70 minutos, con cinco canciones de Night Songs, seis de Long Cold Winter y dos de Heartbreak Station. Tocan todo lo que deben tocar y se dejan tres o cuatro que hubiesen permitido llegar a la hora y media y, por tanto, a una duración decente. No suena nada de su cuarto y por ahora último disco de estudio, Still Climbing (1994) y eché en falta la maravillosa The More Things Change, pero sonó The Last Mile, que no la esperaba. Y algunas, no por esperadas, me dejaron un recuerdo imborrable: Somebody Save Me y… Gipsy Road. Un sueño hecho realidad disfrutarla en vivo.

Por cierto, que no podía ser de otra forma, había bastantes extranjeros en la sala, italianos, ingleses… Muchos foreros del Azkena también y alguna cara vista de conciertos en Barcelona a la que pude poner nombre. Y al final, incluso vimos a Pilar Rubio, la famosa presentadora de la tele, que supongo que debía estar también encantada con la actuación. Aprovecho el post para mandarle un saludo y un “gracias” a Robert Mills, promotor artífice de la actuación.

Y esto te lo podía haber avisado antes: este video final que sigue, con los highlights del concierto (de hecho, fragmentos de todos los temas), puede sustituir perfectamente toda esta crónica: 8 minutos que valen más que mil palabras.

SETLIST

Second Wind

Push Push

Somebody Save Me

The Last Mile

Night Songs

Fallin’ Apart At The Seams

Heartbreak Station

Coming Home

Shelter Me

Nobody’s Fool

Gypsy Road

—————————

Don’t Know What You Got (Till It’s Gone)

Shake Me

15 Comments

  1. Joer, peazo crónica y peazo consierto.

    Jarl, qué envidia. Me alegro por ti. Este es un concierto que merecía mucho la pena, y eso que no soy fan del Night Song y sí mucho del Heartbreak Station…
    Pero no pongo pegas a un setlits como el que tuviste oportunidad de disfrutar.

    Como reflexionaba Sammy, a ver si les sirve para animarse y dejarse caer por aquí en los próximos años…

    Tío, qué afortunbado eres.

    Cuídate

  2. Uff, yo también puedo decir orgullosa que estuve ahí y cómo lo disfruté por Dios.
    Claro que me hubiera gustado que tocaran 3 horas…y 30…claro que me pareció corto pero la voz de Keifer es como las cuevas de Altamira, hay que cuidarla con mimo extremo…
    claro que hubiera querido más temas del Heartbreak Station, mi favorito… pero me quedo con lo que fue, especial, muy especial…
    Yo también espero que esa entrega desde el minuto 0 por parte del público les anime a repetir.
    Baci e abbracci

  3. Mira que he visto videos de los que cuelgas de los conciertos a los que vas, pero peña tan entusiasmada, pocas veces…
    jarl, qué envidia!!

    A ver si me lo cuentas personalmente.

  4. No fue sold-out? Fuera había gente con cara de pomes agres preguntando por entradas. A mi me encantó el show, no noté ni problemas de sonido ni cansancios ni nada de nada, un concierto perfecto hasta que terminó … demasido pronto. Tus colegas del foro del azkena son unos amargados, jeje. Venga sacar defectos!

  5. Gran cronica amigo, coincidimos en todo.Los Cinderella es un sueño cumplido y aunque fuese corto fue perfecto.Tambien les viun regusto a Maiden a los Stormzone, me alegra que lo recalques!
    Te enlazo , ya que no te tenia en mi blog roll.
    Un abrazo

  6. Gran crónica y gran concierto el que vimos! Lástima que no nos viéramos. Llegamos bastante justos a la sala por culpa del retraso del vuelo de mi señora…
    nos vemos en el Azkena, no? 😉
    abrazos

  7. Me alegro de que lo disfrutarais tanto. Mi hermano me dijo que si, que fué corto pero que la intensidad fue brutal. Oajalá vuelvan para poder verlos pero me temo que no será así…Y si, solo se llevaban 250 entradas anticipadas el día antes del chou. O sea que el promotor hizo el agosto en taquilla ja, ja, ja, ja. Un saludo Félix.

  8. Hola Felix!
    Me alegro que el bolo te emocionara tanto. Me supo mal no verlos en la sala, pero en el Sweden también fue apoteósico. Como te prometí te dejo aquí un enlace con el único video que grabé: http://www.youtube.com/watch?v=Mf-XymlRMVk

    Lei en un foro que el road manager comentó que para Diciembre van a volver a Madrid y también Barcelona. Rezo para que así sea, en tal caso me marco un doblete que hará historia.

  9. Yo también estuve allí con mi chico, su primo y su novia. La verdad es que estaba emocionada ya que hace 4 años casi fuimos a la gira que hacían con Poison por EEUU y al final no pudo ser.
    Mi chico , por culpa de su primo Jorge , es uno de sus fans más acerrimos, asi que no sabes cuanto agradecimos el poderlos ver ya que pensabamos que no iban a venir nunca!

  10. Pues que tengo un sobrino que no llega a la cincuentena. Joven y con más de veinte años en la enseñanza secundaria, se llame como se llame ahora. Y me dice, Tita, los institutos de hoy no se parecen en nada a lo que eran cuando yo comenzaba. Era un casi imberbe y echaba varias horas todas las tardes-noches repasando, preparando, corrigiendo -el chaval es vocacional, con doce años ya quería ser profe de instituto- y me consta que es querido donde estuvo y donde está. Pero me están quemando con napalm -continua- cada día. No es ni la mitad de las clases, pero en cada una de ellas hay cuatro o cinco hijos de las mil p que no solo no hacen nada (bueno) sino que se las valen y se las arreglan para destrozar, destruir, aniquilar todo el esfuerzo que pongamos el resto de los alumnos y yo mismo. Y la palabra mágica que se utiliza ahora hasta el hartazgo el ¡motivar!.

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