Otra de taxistas

Cogía ayer un taxi, apresurado porque llegaba más tarde de lo previsto a casa, y aunque el trayecto no era excesivo dió lo justo para un buen intercambio con el conductor del vehículo. Ya he apuntado en alguna ocasión que hablar con los taxistas es un ejercicio mental de lo más interesante. Y mi taxista de ayer no iba a ser menos.

Tenía el taxista puesta una emisora que radiaba en castellano, pensé que Onda Cero o RNE pues no llegaba a identificar la frecuencia del dial, y pasadas las ocho, estaban informando de la reducción de velocidad a 110km/h en autovías recién aprobada por el Gobierno. En eso que el taxista suelta un “no sé qué más va a hacer este Gobierno, no da una”, y le respondo que aunque es cierto que hace un par de años había un cierto despiste, hace unos meses que han retomado el rumbo. Intercambiamos algunos comentarios, siempre en tono cordial por supuesto, y en eso que de la radio suena una promoción de El Gato al Agua. ¡Radio Intereconomia! identifico, y exclamo: “Gran programa, el Gato al Agua!”. El taxista me dice, “adivino que no le gusta el programa”, a lo que -ya mientras parábamos y me disponía a pagar,- le respondo “no se crea!, me río bastante”.

7 Comments

  1. Me ha venido al pelo. Estaba en Facebook hablando de leguleyos (abogados, fiscales, jueces, notarios, etc.), periodistas, políticos y taxistas. Mis 4 profesiones “favoritas”. Y mi amiga decía que los del volante no merecian estar en la lista. Que solo son “así” los de Madrid. Y le decía que qué va, son así en todas partes…

  2. Sí, jeje. A menudo pasa que en 5 ó 10 minutos de trayecto te da para hablar del tiempo, la política y el futuro de la humanidad con un desconocido. Aunque a veces resulta un poco incómodo, me he encontrado con auténticos extremistas talibanes al volante y ya ni me paro a hablar de nada medianamente trascendental si no veo que hay un mínimo de imparcialidad. En otras muchas ocasiones me he encontrado debates muy interesantes y personas con las que me tomaría unas cuantas cervezas durante una tarde para seguir charlando. Es curioso sentarte en un taxi e intentar ubicar qué es lo que te encuentras.

  3. Procuro darle la razon siempre al cliente, sin que se note mucho, llevandole la contraria aqui y alla, en temas menores, el cliente lo que quiere es hablar, y solo escuchar frases llamativas o razonamientos explosivos. No pagan solo por que les lleves al sitio, la mayoria tienen prohibido hablar en casa, hombres o mujeres. Los que van hablando por telefono tienen las mismas ganas de hablar conmigo que yo con ellos, con mi emisora y mis colegas tengo mas que suficiente.

    1. hombre, eso de que la mayoria tienen prohibido hablar en casa resulta curioso. Mas bien, la cuestión es que lo que algien tenga que hablar resulte interesante. En mis viajes en taxi suelo intercambiar siempre algunas palabras, no muchas y además casi nunca empiezo yo la conversación, pero hay taxistas con historias o comentarios sobre temas diversos realmente dignos de escuchar… y lo digo con todo el respeto. Saludos

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