Se busca

Casi desde que el mundo es mundo, el hombre ha utilizado toda su perversa imaginación para modificar conductas, comprar voluntades y hacerse amigo e incluso propietario de lo ajeno.

Obviamente, desde que internet es internet, viene ocurriendo más de lo mismo a través de spam, phishing, virus, etc… en correos electrónicos o redes sociales, o hackeando también. Vamos, que si alguien puede guarrearte tu PC/MAC o agenciarse tus datos (desde la simple dirección de email hasta la cuenta bancaria), lo hará. Ojo pues.

Sirva lo dicho ante un par de ejemplos recientes que hemos vivido estos últimos dias. Recibimos en la Xarxa uno de esos mails masivos pidiendo ayuda para encontrar a una persona presuntamente desparecida. Alguien del trabajo se puso en contacto con una de las direcciones que figuraba en el mensaje y recibió por respuesta algo así como que no sabían nada y que aquello era la típica cadena de mensajes con finalidades difusas. Enseguida uno de nuestros técnicos de sistemas alertó a los incautos que aquellos solían ser mail-trampa (me acojo al símil de la teoría Mayor Oreja, sobre las tregua-trampa), y que mejor no hacer caso y no difundirlos.

En apenas un par de dias (esto debía ser ayer), recibimos en COMradio otro similar con la foto de una chica de Girona, también desaparecida, Irene Rigall. Borré el mail, pero en cuestión de minutos diría, una de nuestras colaboradoras en Girona reenvió el correo con una nota alertando de que aquello era cierto: que la chica era periodista y que hacía unos días andaba desaparecida, posiblemente desorientada. Le escribí para preguntar por el tema y asegurarme.

Y se plantea un dilema. ¿Qué hacemos pues con toda la información que nos llega, especialmente la de este tipo de mensajes encadenados? ¿Desconfiamos por naturaleza, no sea que nos metamos en cualquier tipo de lío, o bien asumimos cierto riesgo y, con la voluntad de colaborar y asumir un mínimo compromiso social, anteponemos la posibilidad de ayudar a un tercero?

Hoy mismo, en la COM, el contertulio Ferrán Espada, director del rotativo El Punt, para el que colabora Rigall, ha confirmado que la chica desapareció hace unos dias, cuando iba al médico, y que debe tener algun tipo de amnesia. Así que por si sirve, aprovecho el post para colaborar en la búsqueda. Irene Rigall tiene 31 años, mide 1,65 y es de complexión delgada. En el momento de la desaparición vestía anorak beige y pantalón gri y bambas claras. Si alguien sabe algo que se dirija a la comisaría de los Mossos d’Esquadra más cercana. También se ha creado un grupo en Facebook sobre este tema.

Finalizo compartiendo unos enlaces que he encontrado con información y movilización ciudadana: patrulleros.com, SOS desaparecidos, o SOS ciudadano.

1 Comment

  1. Neng, que has escrito Ferran con acentooooooo!!!

    Sí, vi carteles de esta mujer en Calella de Palafrugell el sábado.

    ¿qué hacer? ser educado con los mails.
    1. Poner siempre título
    2. Las direccciones de correo SIEMPRE en copia oculta.
    3. Dejar de enviar bromitas, pps, cadenas de concenciación, etc, porque TODAS son de mal gusto.

    4…….

    Take care, bro

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