De autores y descargas

[Publicado en Ruta66 , como opinión invitada, este mes de abril]

Hace ya unos años que todo lo que gira en torno a la propiedad intelectual y los derechos de explotación se ha convertido en motivo de apasionada a la par que agria discusión entre el subgénero humano. Y el motivo no ha sido internet y la libre circulación de contenidos, como dicen algunos, sino el negocio subyacente, como siempre. La propia industria abrió el debate al darse cuenta que, legislación en mano, muchos de los derechos que poseían sobre clásicos del cine o la música de más de 50 años (Lo Que El Viento Se Llevó o las primeras obras de Elvis Presley) iban a pasar al dominio público en breve. De ahí, y no sólo por la falta de ideas, surgieron los remakes cinematográficos y la avalancha de discos remasterizados.

Las nuevas tecnologías y las descargas no fueron más qua la excusa para intentar revisar una legislación desfasada que con los nuevos usos impedían a los de siempre ejercer como siempre el control sobre los consumidores, también llamados usuarios. Porque todos sabemos que la protección del autor y su creación no es sino la pantalla que esconde que la mayoría de ellos  no interesan a la industria. Interesan sólo los que ganan pasta. Y así lo venía a decir también Cee Lo Green en el Mojo del pasado enero: “La industria va de arte contra producto”. Productos los hay a  patadas; merecedores de la consideración de arte, no tantos. Aunque para nosotros consumidores parece que nos da igual: lo que nos gusta lo queremos. ¿Pagando? Eso es ya otro cantar.

Desde siempre hemos compartido música con amigos, gracias a las imprescindibles cassetes. Luego vinieron los CD-R y los DVD-R, que permitían los mismo pero con calidad excepcional. Los últimos años, ya ni así: descargas y streamings facilitan acceso a toda la música y cine (al tiempo, con la literatura) sin apenas esfuerzo, más allá del pago de la conexión telefónica. La tecnología está aquí para quedarse e intenet ha cambiado nuestros hábitos, como bien ha entendido Alex de la Iglesia quien, en su reciente discurso en los Goya ha fijado la cuestión: “Internet es la salvación (…). Sólo ganaremos al futuro si somos nosotros los que cambiamos, los que innovamos, adelantándonos con propuestas imaginativas, creativas, aportando un nuevo modelo de mercado que tenga en cuenta a todos los implicados: Autores, productores, distribuidores, exhibidores, páginas web, servidores, y usuarios  (…). Tenemos que pensar en nuestros derechos, por supuesto, pero no olvidar nunca nuestras obligaciones”.

Cambiemos pues el modelo. La ley Sinde es un parche. Se necesita una nueva ley integral sobre propiedad intelectual y nuevos modelos de negocio. Los puntos distribuidores parecen innecesarios y las entidades de gestión son opacas. La industria no protege a sus autores sino su negocio. Bajen precios, eliminen intermediarios y produzcan contenidos de calidad. Y Vds, usuarios, paguen por lo que consumen. Lo contrario es robar, en internet y en el mundo real.

2 Comments

  1. Totalmente de acuerdo. La ley de propiedad intelectural estaba muy bien para el siglo pasado, mientras se vendían productos físicos (o quizás ni eso… pero es una cuestión más profunda que ahora quizás no toca). Pero en la nueva era de Internet no tiene ningún sentido aunque solo sea por aquello de que es imposible ponerse a perseguir a todo el mundo que comparte cosas que es, dicho sea de paso, una de las grandes cosas que permite internet: recomendar gracias a compartir.

    Pero como dices la industria es incapaz de innovar, tiene miedo a lo desconocido, no tiene la más mínima visión de largo plazo y mucho menos paciencia y prefiere no enfrentarse a escenarios “disruptivos” (que palabreja, eh?).

    Así que visto el panorama yo te apuesto a que tanto los del cine, como muchos de los medios y, por supuesto, las editoriales van a verse abocados al cambio por la propia dinámica del mercado. Y eso sí que será muy malo para la gran mayoría.

    Otra cosa es lo de pagar. Yo lo sufro como generador de contenido. Pero no es fácil cambiar la mentalidad de la gente cuando hay tantos productores dispuestos a disponibilizar contenido gratuito. Así que lo único que puede hacerse es tratar de añadir el máximo valor y seguro que con el tiempo dará sus frutos.

    ¡Vaya cambio! Cuando lo leí en tu entrada del otro día no sospeché que tocarías temas como este .. ni tan bien, por supuesto. Felicidades por la entrada.

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