Deer Tick, Black Dirt Sessions (2010)

Hace un par de meses SanFreeBird me chateó preguntando si pensaba ir al concierto de Deer Tick. Ni idea de quienes son, le contesté. Tocan el lunes en Sidecar, apuntó él. Y me pasó un link de Spotify. Así que linké. Choir of Angels me sorprendió. Luego sonó Twenty Miles y caí rendido ante ese arpegio inicial hipnótico a base de Fa/Do/Re m/Sol. Pero tenía compromiso y no pude acercarme ese lunes al concierto. Desde entonces, llevo machacando el disco en Spotify, pues por aquí apenas hay copias de su último Black Dirt Sessions.

Hasta que la semana pasada, en viaje a Londres, en la solitaria ya HMV de Oxford Street me hice con él (y su anterior Born on the Flag Day, que aún no he escuchado) y sigue sonando, ahora ya en mi iTunes, en el iPod y en el CD del coche. Y cuando más lo escucho más me gusta, es de esos discos que ganan, y ganan cada vez; que en cada reproducción das con un nuevo matiz y el conjunto brilla cada vez más. Porque aquí no hay temas de relleno. Si bien Twenty Miles es, para mi, la cima, ninguna de las restantes composiciones se queda demasiado lejos. The Sad Sun, Mange, Hand in my Hand, Goodbye Dear Friend… Puro rock americano, de la escuela Tom Petty, pero con un toque oscuro, pasado por el filtro de la Riviera francesa donde Richards hizo de las suyas en Exile.

Aunque Deer Tick son una banda, de Rhode Island/USA y por lo que cuentan, en vivo muy buena, básicamente se trata del proyecto de su líder, John McCauley, multiinstrumentista con voz del tipo no-me-fuerces-que-me-rompo-que-canto-desde-el-corazón, que compone e interpreta todo lo que quiere y cuando quiere. Da el pego con bases folk, aires soul y crescendos rock, y el resultado es digno de celebrar. Decir que se trata de uno de mis discos favoritos de los últimos años puede sonar a estas alturas exagerado, pues aunque se publicó hace un año yo apenas llevo un par de meses de cata. Pero por otra parte, entre toda la mediocridad que uno llega a escuchar y que obligan a volver a los clásicos más a menudo de lo deseado, material como este no debe dejarse caer en el olvido.

Voy acabando el comentario y empieza a sonar la última, Christ Jesus, palabras mayores. Menuda forma de finalizar un disco. Ahí McCauley busca en sus entrañas y sin pretenderlo y en poco más de cuatro minutos y sin solo ni guitarras por ninguna parte, consigue la épica de las grandes canciones.

Como colofón al post, un par de curiosidades. La primera es una canción que regalaron hace un par de dias para celebrar sus 17500 amigos en Facebook.La segunda, es la actuación del grupo en el show de Letterman hace varios meses para promocionar nuevo disco y en la que, en lugar de nuevo material, interpretan The Baltimore Blues #1, de su primer trabajo War Elephant. Quédate con el look dylaniano del guitarrista.

2 Comments

  1. si te ha gustado deer tick, entonces tambien te gustara el proyecto middle brother. son el cantante de deer tick, el cantante de dawes y el cantante de delta spirit.

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