Revisitando a Ben Harper

Cada vez que escucho un nuevo trabajo de Ben Harper me pregunto por qu´ últimamente lo tengo tan olvidado. No sé, creo que debe ser algo relacionado con su salto al mainstream en nuestro país hace ya unos diez años y los llenazos agobiantes en las salas donde actuaba.

De hecho, soy un fan de este hombre desde sus inicios. Sigo al californiano desde su primer disco, Welcome to the cruel world (1992), gracias a una recomendación de Gerard Quintana (un tipo al que le gusta el rock clásico como al que más). Aquél disco me maravilló por su calidez y aparante sencillez. Luego publicó Fight for your mind (1995), excepcional colección de canciones abundando en la misma líniea, donde me emocionó Give a man a home, que sigue siendo aún mi favorita de toda la carrera de Harper.

En aquella gira, se acercó a España, creo que por primera vez, teloneando a PJ Harvey en la presentación de To Bring You My Love (!de rodillas todos!), y luego ya en solitario. Y yo, que escribía para el Popu en aquella época, tuve ocasión de entrevistarlos a los dos. Grandes momentos. De su segundo concierto (del primero recuerdo poco, pues una glamurosa Polly Jean lo ensombreció todo) en la sala grande del entonces Zeleste me acordaré siempre del momento en que en pleno éxtasis con Ben Harper en pie de guerra y brazo en alto con I’ll Rise, sonó un móvil entre el público que nos dejó helados a todos.

Con The Will to Live (1997) y Burn to Shine (1999), Ben Harper se volvió guitarrero, le dió a la distorsión y al blues-rock setentero y empezó su conquista de un público más amplio. Sus conciertos de aquella época eran igual de tremendos que los anteriores, pero el exceso de gente en las salas me impidió disfrutarlo y, cual snob rockero, le di la espalda a la músia de Harper durante varios meses.

Desde entonces, Ben Harper ha seguido evolucionando musicalmente, con discos buenos aunque en mi opinión no tan redondos, y que he ido comprando varios meses después de su  salida a la venta, sin ansiedad por escucharlos. Pero en cada uno de ellos he encontrado buenas canciones y algunos momentos sublimes. De hecho, su reciente colaboración con Ralentless7 (aparcada su banda clásica, los  Innocent Criminals) está elevando sus últimos discos a su mejor nivel (especialmente, White Lies for Dark Times, donde parecen una banda en sus inicios explotando todo su potencial en vivo en aforos reducidos).

Su disco de este 2011, Give ‘till it’s gone, grabado con la ayuda de Jackson Browne y unos Ralentless7 que ahora aparecen ‘desacreditados’ como banda (vaya, que el disco es de Ben Harper a secas) no es tan explosivo como el anterior pero sin duda comprende una buena colección de rock del de toda la vida.

PS: Aunque no puedo dejar de escribir que el single Rock’n’roll is free me suena a revisión del Rock’n’roll star del debut de Oasis (que es un temazo en un disco imprescindible, queda dicho).

 

 

 

8 Comments

  1. Ben es muy grande. Diamonds on the inside con Marc Ford (que no citas) es muuuuy bueno así como el que grabó con los Blind Boys of Alabama. Me gusta mucho Ben, lo respeto pero su último disco que lo tengo en vinilo, no es de los mejores, está bien pero no alcanza la calidad con Ralentless 7.
    Pd Efectivamente, Rock and Roll star es otro temazo
    saludos

    1. Sanfreebird, cierto, el de Blind boys es un discazo. A Diamonds on the inside le he ido pillando el punto con el tiempo, pero en su momento me pareció flojo.
      PS: no te tengo linkado, porque resulta que esta lista de links que tengo por aquí es la primera que hice, y cuando cambién el formato de blog, la recuperé, sin actualizar ni nada. Necesito unos dias (estas fiestas) para actualizar todo lo que no está bien en el blog. Tu link, y algunos más, por supuesto 😉

    1. Eric, el listón estaba tan alto al principio que es normal que nos decepcione algo. Pero está muy arriba Ben, y de hecho, no tanta gente tiene una carrera tan coherente y satisfactoria como la suya. Jamás te pondrás un disco de Ben y dirás, “vaya mierda!”.

  2. Es curioso que en el Popu no se le diese demasiada bola, quizá por ese aire mainstream que tiene, vete tú a saber por qué… Ben Harper es muy grande y ya puede decir que tiene una carrera de la que sentirse bien orgulloso. Aunque sus tres primeros discos son, personalmente, mis favoritos.

    Saludos!

    PD: Yo sí te tengo linkado… 🙂

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