Algo más de Rocks…

Buscando en los anales de mi pasado en internet he dado con un estupendo post de hace unos meses del bloc de Popujedi, en el que rescata un añejo artículo dedicado a repasar las publicaciones musicales gratuitas que hace algo más de una década se distribuían por Barcelona. De vez en cuando aparece como por arte de magia algo por internet que me trae a la memoria los buenos tiempos  del Rocks Musiczine, así que una vez me vi digamos que “obligado” a redactar un post explicando cómo surgió aquello de Rocks. El post en cuestión puedes leerlo aquí.

Y repasándolo, veo que me comprometí a escribir algo más sobre aquella esperiencia y a recuperar alguno de aquellos artículos. Lo de los artículos, llevará su tiempo, pues tengo todo en un diskette Zip, y necesito encontrar un hard que admita el diskette para pasarlo. Aunque una de nuestras ex colaboradoras sí consiguió repescarme uno de los mejores que publicamos y que re-editaré para el próximo post.

Antes de ello, un poco más de nostalgia sobre aquella época, sobre la competencia… y la que no lo llegó a ser nunca porque estaban a años luz. Y tampoco pretendíamos competir, dicho sea de paso. De entrada, hoy, sobre nuestra relación con Popular1.

Marc Bassols y yo, junto con otro amigo,  decidimos crear nuestro propio proyecto y por coherencia decidimos dejar de colaborar en Popular1. Como todo el mundo sabe, cuando decides presentarle tus respetos a César Martin y pedirle que te deje escribir algo, que el Popu es la vida y tienes algo de idea de rockandroll, nunca piensas en ganarte la vida con aquello. Lo que quieres es escribir de rockandroll en la revista que ha marcado tu adolescencia, tu existencia casi diría yo. Y el tipo te dice que sí, y de repente tienes acceso a montones de discos nuevos, entradas gratuitas para conciertos y, lo mejor, la posibilidad de entrevistar a algunos de tus ídolos, sea en persona o por teléfono, y hablar con los músicos sobre su música y las de los ídolos comunes. Y el gusanillo del periodismo musical se te mete aún más adentro.

Lo de ser redactor del Popu durante una época de tu vida te marca. Recuerdo la típica llamada de César en plan: “Tio, Urge Overkill van a estar un dia por aquí dando entrevistas., y podemos ir con ellos también a TV3 a ver como graban la sesión para el programa de turno. ¿Te apetece, no?”. Y aún no has dicho que sí, ya medio babeando, cuando a la pregunta le sigue: “Lo imaginaba, pero también tienes que hacer un phoner y un review con … [la nueva banda de turno que la discográfica de turno quiere promocionar]. Si no te mola, tampoco lo dejes muy mal”. El resultado era que, por supuesto, esta vida se basa en intercambios, un win-win constinuo y constante, así que no problem. Se hacía y punto. Aunque cuando no se traga con algo, no se traga y se deja como debe ser. Pero a un rockero que ha crecido con Popular1 y el Tarda Tardà tampoco se le pueden pedir pereas al olmo: si eres fan, eres fan, y sabe mal dejar a un grupo al que admiras a la altura del betún. [Aprovecho para recomendar  que repesquéis el artículo de Urge Overkill de mi amigo Enric Rivero en el Popu del pasado julio… y agradecerle la referencia personal; es un artículo hecho con la misma pasión con la que lo hacíamos hace quince años].

Fueron un par o tres años de lo más especial. Hasta que, como decía, pensamos en montar nuestra propia revista. La experiencia de Mondo Sonoro nos ayudó a dar el paso. Y aunque no tengo claro que en ningún momento pensáramos en hacer de aquello nuestro modo de vida, supongo que pensamos que era relativamente fácil sacar el proyecto adelante, a pesar de nuestra dedicación part-time. Pero vuelvo al Popu. Lógicamente, César Martín no se tomó aquello demasiado bien, y es comprensible pues a nadie le gusta perder personal con el trabajo del cual estás satisfecho. En mi trabajo también he perdido a colaboradores muy válidos y resulta un contratiempo, pero enseguida entiendes que es ley de vida. La gente tiene que crecer, moverse, tener nuevas experiencias. Y además está claro que hay gente con el culo más inquieto que otros. Y yo soy de esos.

Por otra parte, y en aquél momento tal vez no lo vi así de claro, desde el punto de vista del Popular1 era lógico pensar en que otra publicación suponía mayor competencia a nivel publicitario, y eso sí perjudica al negocio. Por nuestra parte, como el Popu hace años que es una publicación grande, jamás pensamos que el pequeño pastel publicitario (esencialmente procedente de discográficas) que pudiésemos probar les afectaría. En cambio sí tal vez a MondoSonoro. Y la cuestión es que, sólo nos afectó a nosotros.
En aquella época ya lo entendí, y con los años y la experiencia profesional, la única verdad digna de tener en cuenta es que para sobrevivir hay que tener un contenido y una personalidad a prueba de bombas. Debes darle al público/cliente lo que quiere y necesita y debes ser coherente. Popular1 es un ‘rockandroll magazine’ en toda regla y por tanto, tiene una base de público fiel que sabe lo que quiere y lo espera.. Y el Popu da justo eso. Y con personalidad propia. También Ruta66. En cambio, Rocks no tenía aquello. El espíritu inicial sí fue el de “vamos a hacer la mejor publicación de rock del país, sin concesiones”. Y la primera portada iba de aquello. Pero aquello sucumbió por su propio peso, para qué nos vamos a engañar.

No teníamos suscriptores apenas, no vendíamos ejemplares, era todo gratuito. Y por tanto todo se basaba en publicidad. Buscábamos publi en tiendas y bares especializados y similares, y también en discográficas. Las independientes pequeñas no iban sobradas, a pesar del auge alternativo en los 90’s, y en cualquier caso, ya estaba Mondo. Y las multinacionales podían achantar algo más y podías sacar directamente una contraportada o una página entera… a cambio de tratar muy bien su material, parte del cual no te interesaba (tampoco el de la mayoría de indies, para qué negarlo). Recuerdo que la publi que más peleé en su día fue una contraportada de Depeche Mode, a saber a cambio de qué, aunque puedo jurar que mi integridad física sigue intacta. Y bueno, la gente de RCA, Sony o Universal eran majos, pero el negocio es el negocio.

Y de repente te encontrabas con un nuevo número cerrado ya en imprenta, y repasaba el contenido y no podías más que cabrearte, porque gran parte de aquel contenido no te interesaba a ti como lector. Entonces las ganas de hacer periodismo musical se fueron desvaneciendo por completo. Imagino que este número de la imagen fue un buen ejemplo. Slayer estaban en Sony entonces y supongo que optamos por una portada de Sony a cambio de publicidad en la contraportada. Y entre las opciones posibles a negociar con las multis, Slayer (que nunca ha sido uno de mis grupos favoritos, dicho sea de paso) siempre quedarían bien en una revista rockera. También, sirva el ejemplo de la portada con el índice inferior de contenidos: salvo Molotov y los Hermanos Dalton (curiosos y punto, bajo mi punto de vista), poner Hellacopters, Lou Reed, Gluecifer o Beastie Boys siempre dan el pego. Pero lo que asustaba era el “y mucho +”. Aquello debía ser un vertedero. ERA un vertedero.

En el fondo, ¡qué diablos! cada uno sierve para lo que sirve. Y aquello no era lo mío, definitivamente. Tampoco pensábamos emular a César con aquel Rocks gratuito, así que, cada cual está en su sitio. El Popu sigue vivo y Rocks muerto y bajo tierra.. Lo que sí guardo de aquella época, aparte la experiencia, es un montón de amigos y conocidos con los que suelo coincidir en conciertos o tiendas de discos y con los que siempre es un placer charlar sobre la música o la vida. Y haber conocido a César Martín y disfrutar de la pasión que sentía por todo aquello de lo que hablaba y escribía. Algo que no abunda y se echa en falta.

Por cierto, acabo de ver que el número que publicamos en diciembre de 1998 con John Lennon en portada se ha subastado por 5.-€!! Y que el número dedicado a Bruce Springsteen se puede comprar por 4.-€! Y la de Zeppelin también está a la venda a precio de crisis!! Tremendo, de verdad!

4 Comments

  1. Precisamente el otro día Eloy me hablaba sobre Rocks, que por cierto, no llegó a Mañoland. Una lástima.

    Leyendo los pros y los contras, desde luego lo que queda claro es que NO es tan fácil dar vida a una publicación, pero como experiencia debió de ser super interesante y un master express en el business.

    Me ha encantado este post, Felix

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