Ai Wei Wei y el debate cultural

Se escribe mucho últimamente sobre los males de la cultura, en España en general y en Catalunya en particular. Dejando aparte el dañino 21% del IVA cultural, algunos de los problemas más comentados derivan de la falta de un proyecto cultural claro de nuestros gobiernos, que empiezan por minusvalorar la importancia estratégica de la cultura como motor de crecimiento de una sociedad, continúan posponiendo una revisión legal completa y coherente del sector (por ejemplo, ahora el Congreso aprueba un parche a la ley de propiedad intelectual en lugar de una reforma en profundidad), y acaba con la infradotación del presupuesto público destinado a cultura.

Y aunque el dinero, o la falta de éste, siempre es una buena excusa, no dejas de pensar que debe haber algo más de fondo para que, más allá de Gaudí y el Primavera Sound, una ciudad cosmopolita, dinámica y atractiva como Barcelona no tenga una oferta cultural equiparable a la de otras capitales culturales. ¿Incapacidad? ¿Dejadez? ¿Falta de miras? O aún peor, el “ir por libre”, dibujando un sistema que no es el adecuado y/o requerido por el propio sector.

Me ha sugerido este post la serie de artículos que ha dedicado al tema La Vanguardia, empezando por el artículo de Llàtzer Moix (el dilema de Barcelona: cultura o decadencia); la entrevista al Conseller de Cultura de la Generalitat, Ferran Mascarell, que reconoce que hay que subir el nivel de las exposiciones de la ciudad; Josep Guifreu en El Punt Avui sobre el menosprecio de la cultura; y una reflexión de Joan M.Minguet sobre la política y la cultura en la estupenda revista digital cultural Núvol. Y finalmente, la info aparecida acerca de la negociación de la Virreina Centre de la Imatge para exponer en Barcelona la obra del artista chino Ai Wei Wei.

Casualmente, en mi reciente y primer viaje a Berlin, coincidí con diversas exposiciones temporales más que interesantes, entre las cuales una de litografías de Dalí, otra sobre los años de David Bowie en la ciudad y una tercera, “Evidence”, del citado Ai Wei Wei en el centro de cultura contemporánea Martin Gropius Bau. Al final, como el turismo que me gusta requiere de cierta improvisación, planifiqué mal y me quedé sin ver la de Bowie. Pero sí tenía claro, por lo que había leído de él,  que la del chino me interesaba la que más. Como no doy el nivel como crítico de arte,  apuntaré que me impresionó pero que mucho. Arte y política, política y arte. Un artista completo, cuya narrativa multimedia (escultura, arquitectura, fotografía, audiovisual…), con vocación de denuncia le ha llevado a encierro, en su domicilio o en prisión. Otro represaliado más del régimen de la China Popular. (Acabando el post, leo -y dejo el dato- que 240.000 personas han visitado ya la exposición).

[Actualización: conoce más a AiWeiWei via Artsy: https://www.artsy.net/artist/ai-weiwei]

 

 

 

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