Las listas

Equip Collboni

Ya de pequeño me interesaban las listas. Era un adicto a la lista del Billboard y a la de los 40 principales, antes de decantarme por el rock. También a las listas deportivas, que eran parecidas a las otras, pero con el profesional nombre de  “clasificaciones” y basadas en méritos reales (esfuerzo físico y competición directa) y no en pura mercadotecnia y dinero promocional. Pero hay otras listas que son también la mar de interesantes: las listas de los partidos políticos para las elecciones.

“Las listas” son la relación de personas, colocadas ordinalmente de menor a mayor (del primero al último), que representan a los partidos en cada convocatoria electoral. Estos días se habla mucho de listas y candidatos, y aún están muchas en el aire, aunque saldremos de dudas en breve. Las candidaturas se presentan ante la Junta Electoral de Zona correspondiente entre los días 15 y 20 de abril. Se proclaman por dicha Junta Electoral el día 27 del mismo mes y se publican en el Boletín Oficial de la Provincia el día 28. Por tanto, a ver si el 28 vemos en el BOP a algún amigo o vecino en algún lugar de las candidaturas de los emergentes Podemos o en Ciudadanos, que están pescando en el río revuelto de UPyD.

Comentando durante una comida la recién aprobada lista del PSC al ayuntamiento de Barcelona, que encabezará Jaume Collboni, una amiga lanzó al aire la siguiente pregunta: ¿pero desde cuando son tan importantes las listas? En una respuesta no académica diría que desde que la política es, además de tan importante, tan visible a los ojos de los ciudadanos. Las listas suponen la representación de un partido ante la sociedad. “Esta es mi gente y con ella os vamos a representar y a ayudar en la defensa de vuestros intereses. Otorgadles vuestra confianza”. Confianza, credibilidad, garantía, solvencia, representatividad, son las características esenciales que se busca al confeccionar las listas.

Como nuestro sistema electoral es de listas cerradas y bloqueadas, aquí lo tomas o lo dejas. Escoges una papeleta porque te identificas con un determinado partido, o te gusta un@ candidat@, o simplemente por eliminación. Pero hecha la selección, das tu apoyo a la lista entera, por tanto, a todas las personas que el partido de tu elección ha seleccionado. Y el cómo y por qué de esa selección es una de los aspectos más definitivos de la política. Estar o no estar. Esa parece ser la cuestión.

Empezando por arriba, el candidato suele ser la persona que dirige un partido político. Sea presidente o secretario general (de todo el partido o de un territorio), como González, Aznar, Zapatero, Rajoy, Aguirre, Chaves, Diaz o Pujol y Mas, por poner ejemplos por todos conocidos. A nivel autonómico, en España el PNV de la era Arzalluz fue una excepción. Aunque tal vez la identificación entre líder electoral y orgánico sea menor en la política local y menos aún desde que se celebran elecciones primarias, un sistema al que le hemos cogido cariño siguiendo la política americana, con obvias y abismales diferencias (en términos de procedimientos y presupuestos. El mejor ejemplo de primarias aquí es el que impulsó el PSC de Barcelona  hace un año y que dió la victoria a Collboni en unas primarias donde podía votar toda la ciudadanía, no sólo la militancia, y no sólo por internet, como en las de Podemos, sino de forma presencial, que requiere de más esfuerzo por parte del ciudadano.

De USA también hemos importado recientemente la importancia por el número 2 de la lista. En las presidenciales a la Casa Blanca, resulta trascendental la figura del futuro vice-presidente, el número 2, quien forma tandem (o ticket) con el 1, pues será quien sustituya al Presidente en caso que éste no pueda ejercer y se le da un valor superior al que haya sido elegido por el pueblo (indirectamente, eso sí, por delegados). Aunque esencialmente la figura del 2 tiene (o tenía) allí más que ver con aspectos de reequilibrio territorial.

A partir de ahí, una lista bien hecha se forma a partir de la combinación de personas de referencia en su ámbito territorial o sectorial, activas y reconocidas en sus entornos profesionales o ciudadanos, a los que se suman otras personas referentes (o al menos con cierta ascendencia) en el seno de los propios partidos. Pero además, se debe pensar en personas capacitadas para gobernar o para hacer oposición. Aunque a veces, no se da ninguna de esas circunstancias, y el líder elige a amigos, fieles -incluso parientes- y caras bonitas y fotogénicas para que le acompañen. Y si son apolíticas, mejor. Experimentemos, como escribe Santos Julià.

Las listas también se forman exclusivamente a partir de reequilibrios internos de los partidos. O sirven para colocar a ex ministros o altos cargos, o a alguien que necesita trabajo; o para contentar a una facción, grupo, corriente o colectivo. Y, por qué no,  incluso se ofrece a alguien ir a listas (o encabezar una candidatura) para sacárselo de encima. En las elecciones europeas se estilaba mucho. Y luego, así con las prisas y las inercias, el problema surge cuando colocas a alguien como Ana Mato y acaba siendo Ministra. Con lo fácil que debe ser confeccionar una lista y poder elegir a los miembros perfectos para una candidatura cuando las cosas van bien y hay candidatos a patadas para elegir y llenar listas electorales. Para las del PP en el 2011 o ahora las de Ciudadanos o Podemos en detrimento de UPyD e Izquierda Unida se amontonan los CV.

Escribo esto al mediodía, y ya pensando en la comida, caigo en la cuenta de que la elaboración de las listas es como una receta gastronómica: un poquito de esto, un poco de aquello, una pizca de allí, unos gramos de aquí, cocer a fuego lento y, voilà!, se sirven en caliente y a ver qué pasa. Y es que son muchos otros los factores a considerar. ¿Paridad de hombres y mujeres? De acuerdo, pero no es nada simple. El sistema entiende por paridad que al menos un 40% de la lista se reserve a uno de los géneros, masculino o (generalmente) el femenino. Y aunque parezca fácilmente aplicable, la realidad es tozuda. Que se lo pregunten a Podemos o al gobierno griego de Syriza, donde la paridad no se acaba de entender bien. Pero podemos complicarlo si se pretende paridad absoluta (50%) y bajo la fórmula cremallera: hombre, mujer, hombre, mujer… o viceversa. Ya sabemos que toda cremallera se astaca en algún diente.

Ah! Y luego hay que tener en cuenta otros factores con los que combinar la mezcla: la edad (jóvenes, viejos, mediopensionistas); la renovación y la limitación de mandatos; el tirón popular, real o supuesto de gente del deporte, la comunicación o la cultura (Toni Cantó en UPyD, Juanjo Puigcorbé en ERC, Marta Domínguez, en el PP,  Fernando Delgado en el PSOE valenciano, por citar algunos que me vienen rápido a la memoria). Muchos de los personajes populares suelen cerrar la lista, a modo de apoyo simbólico y lugar honorífico. Así que, por todo ello,  resulta interesante repasarse las listas enteras de cada partido y recurrir al ejercicio del busque-compare-y-si-encuentra-algo-mejor…. Estamos a 5 semanas de la cita electoral. Empieza la cuenta atrás.

 

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