Si todo el mundo comparte su lista de discos favoritos del año, no voy yo a ser menos. De hecho, es una costumbre anual seleccionar lo mejor de lo que he escuchado y hacerme un recopilatorio molón. Este año no ha habido ningún disco de 9 o 10, pero se ha publicado música notable entre estos surcos. Escucha mientras lees:

  1. Quiet Slang (aka Beach Slang) – Everything Matters But No One Is Listening. Una selección del punk de sus tres primeros discos regrabadas a piano y violonchelo. Magistral. Claramente, mi preferido del 2018.
  2. Nathaniel Rateliff & The Night Sweats – Tearing at the Seams. Entre el rock de raíces americano y el soul, o sea, algo así como the Band, sonando a gloria en su segundo disco.
  3. The Interrupters – Fight the Good Fight. Un pelotazo de ska punk a cargo de otros amigos de Rancid. Tercer disco ya, ocupando el espacio que hace años estaba destinado a Distillers.
  4. Howlin Rain – Alligator Bride. Tengo una debilidad por esta banda (o por su líder Ethan Miller, porque en cada disco cambia acompañantes), sobre todo tras confirmar en tres ocasiones que tienen uno de los mejores directos actuales del rock. El tema título es puro Neil Young con caballo loco desbocado.
  5. Courtney Barnett – Tell me how you really feel. La australiana empieza a contar en serio entre las estrellas del indie alternativo, especialmente tras su disco junto a Kurt Vile.
  6. Sloan – 12. Con once discos de brillante power pop a sus espaldas aún son capaces de publicar buen material. Me sobran tres o cuatro canciones, pero las más directas son increíbles.
  7. Rolling Blackouts Coastal Fever – Hope Downs. Tras un par de EPs muy prometedores, los australianos confirman su talento. New wave moderna, a múltiples voces y tres guitarras, ideal para guateque desenfrenado. En el último Primavera Sound levantaron a la masa en el escenario Adidas.
  8. Janelle Monae – Dirty Computer. Un disco que no hubiese desentonado si lo hubiese firmado Prince. Azucarado pegajoso.
  9. Ghost – Prequelle. Como tenían pinta de grupo de black metal del montón, no les presté atención hasta que hace un par de años un colega me los definió como “black AOR”. Y sí, habemus Papa: es éste un discazo de rock melódico infernal.
  10. John Hiatt – The Eclipse Sessions. Otro maestro del rock americano. Como Mellencamp, otra gran voz, grandes arreglos y unas canciones atemporales. Lleva no sé cuantos años grabando maravillosas canciones.
  11. Paul Weller – The soul searchers.  Primero The Jam, luego The Style Council y ya van dos tercios de su vida reinventándose. Un disco nocturno y reposado que me atrapó.
  12. Church of the Cosmic Skull – Science Fiction. Aparecieron casi por sorpresa en mi playlist habitual por recomendación de un amigo. Como ABBA o Mocedades pero practicantes de un rock melódico setentero. No sé como definirlos, pero me encanta. En mayo actuaran en Madrid (sólo).
  13. Father John Misty – God’s Favourite Customer. Un disco que suena a la California de los años 70’s, a los Beach Boys crepusculares, consolidando una trayectoria en solitario ya más destacada que la de sus antiguos compadres Fleet Foxes.
  14. Greta Van Fleet – Anthem of the Peaceful Army. Que sí, que suenan a Led Zeppelin por los cuatro costados, pero han grabado ya dos discos fantásticos con tan sólo 20 años. Si además generan nuevos adeptos al rock entre el público adolescente, mejor que mejor.
  15. John Mellencamp – Plain Spoken live. Mas sabe el diablo por viejo que por diablo. Un concierto de la gira de 2014 que demuestra que el rockero de Indiana está en el podio, junto a Petty y Springsteen, pero en el cajón superior. No deja de ser un recopilatorio, pero está entre lo más granado del 2018.
  16. Lord Huron – Vide Noir . Banda de Los Angeles muy desconocida por aquí pero con tres discos de pop-folk-indierock adictivos. Este último es el mejor.
  17. Suede – The Blue Hour. Llevan unos 25 años, con separación de por medio, y siguen siendo una de las mejores bandas que nos ha dado el rock británico en mucho tiempo. Mucha épica en este disco.
  18. The Sheepdogs – Changing Colours. Doblan voces y guitarras en la mejor tradición sureña de Allman Brothers y Lynyrd Skynyrd.
  19. Idles – Joy as an act of resistence. Hardcore británico como hacía tiempo no sonaba en las islas. Tienen un par de buenos discos y un buen directo, pero no los acabo de ver como la bandaza de la que muchos hablan.
  20. 1975 – A brief inquiere into online relationships. Una de las bandas neo-ochenteras del momento, posiblemente la que mejor recicla y actualizan el sonido de aquella década. Sus discos siguen siendo irregulares, entre el Bien y el Notable, pero siempre hay canciones maravillosas.
  21. Monster Magnet – Mindfucker. Llevaban más de una década sin publicar nada especialmente interesante (Monolithic Baby fue el último realmente bueno en mi opinion), pero con este me he reconectado.
  22. Brian Fallon – Sleepwalkers. Segundo disco en solitario del líder de Gaslight Anthem y, al fin, recuperando el gancho perdido.

He dudado si incluir o no el de Paul McCartney, Egypt Station, pues lo he disfrutado mucho; tal vez, porque resulta incomiable que a sus 76 años aún sepa componer canciones; o tal vez porque, al fin, conseguí verlo en directo. Pero quería ceñirme a 25 discos, así que Macca fuera, y añado 3 más. En nuestro país, algunos artistas han publicado también discos estupendos: Ilegales, Tote King, Toundra, Freddie Dilevi… pero son especialmente estos tres:

  1. Crim – Pare Nostre Que Esteu a l’Infern. Desde Tarragona y en catalán, punk rock a lo Bad Religion coreable de principio a fin.
  2. Morgan – Air. Aunque el disco no me ha entusiasmado tanto  como su debut, la voz de Nina es mágica, y en directo las canciones ganan mucho.
  3. El Petit de Cal Eril Triangular. Había oido hablar muy bien del grupo y sus directos, pero no ha sido hasta la edición de esta maravilla de pop sinfónico cuando me decidí a escucharlos.

A la lista de mis favoritos del pasado año le añado desde ya unos cuantos discos, también publicados en 2018, que mi radar no controló y que ahora, gracias a las listas de publicaciones y amigos, saboreo gustasamente: para empezar, los de John Prine, Ruen Brothers y Neko Case.

Además, como siempre he sido muy de singles, hay una serie de canciones que he disfrutado especialmente, publicadas sólo como sencillo (7″) o bien entre material menor en sus respectivos álbumes. En cualquier caso,  haciéndose un hueco en esta playlist del 2018.

Por cierto, el éxito de Rosalía tiene mucho mérito. No es que el estilo me entusiasme, y por ello el disco entero se me atraganta. Pero nada más publicarse el adelanto del disco antes del verano, y ante varias críticas sobre apropiación cultural, leí unos tuits del líder de Obeses, Arnau Tordera, analizando técnicamente el disco y entendí que merecía escuchas detalladas y un respeto.

 

 

 

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